En la provincia de Santa Fe, la década de 1880 significó la edad de oro de la colonización agrícola: la derrota definitiva del aborigen promovió la colonización de miles de hectáreas, se desplegó una formidable red ferroviaria (1) y la llegada de inmigrantes se vio profundamente aumentada.

Entre 1883 y 1895, el centro de la provincia se pobló rápidamente, y comenzaron a formarse las primeras colonias en el sur. El extremo sur, conformado por los departamentos General López y Constitución, fue la última región en ser colonizada, cobrando importancia recién hacia fines de la década.

(1) Para 1890, la red ferroviaria total del país alcanzaba 9.432 km. La red se estructuró básicamente sobre los puertos de Bahía Blanca, Buenos Aires y Rosario.

Nuestro departamento, desde alrededor de 1850, tenía grandes estancias volcadas a la producción lanera y ganadera. Como consecuencia de las grandes ventajas que proporcionaban estas actividades, la expansión agrícola sólo fue posible una vez que el crecimiento de la red ferroviaria y la inmigración revirtieron la rentabilidad relativa de ambas actividades. Cuando esto ocurrió, muchos propietarios dedicaron sus campos al cultivo de cereales, aunque las características de esta región la distinguieron claramente de las restantes: la producción agrícola se desarrolló en combinación con la ganadería, dando lugar a los llamados cultivos combinados caracterizados, entre otras cosas, por la presencia de una significativa mayoría de arrendatarios entre los cultivadores.

En 1857, la Comisión designada por el gobierno de la provincia de Santa Fe para la venta de terrenos de propiedad pública, vende el terreno fiscal llamado “Puestos de Medina”. 

Estas tierras, que comprenden la región en que se emplaza hoy nuestra localidad, fueron adquiridas en 1860 por Amancio Alcorta. Uno de sus sucesores, Pedro Ramón Alcorta, comienza en 1878 las gestiones para que una línea ferroviaria (ver imagen) pasara por ellas.

En 1886, se comienza a construir la línea que uniría Villa Constitución y La Carlota, cuyo tramo hasta San Urbano es finalizado el 22 de junio de 1889 y, en ese momento, se construye la estación Alcorta. El 1º de mayo de 1890 se habilita la línea para el servicio de cargas, y el 26 de junio del mismo año se habilita al transporte de pasajeros. (2)

El 31 de diciembre de ese mismo año, se crea el departamento Constitución y toma parte del departamento General López, por lo que la Estación Alcorta y su jurisdicción pasan al nuevo departamento.

Con la llegada del ferrocarril, la fisonomía del lugar comienza a transformarse: se instalaron almacenes de campaña, carnicerías y boliches, se poblaron las chacras y la estación Alcorta se hacía prometedora. El 27 de abril de 1892, la familia Alcorta decide vender las tierras a J. B. Iturraspe. (3)

(2) El 20 de septiembre de 1900, Gran Ferrocarril del Sud de Santa Fe y Córdoba es transferida a Ferrocarril de Buenos Aires a Rosario -The Buenos Aires and Rosario Railway Company Limited-, compañía también inglesa. El 10 de abril de 1902, el Ferrocarril Central Argentino es comprado por Ferrocarril de Buenos Aires a Rosario, que adopta su nombre

(3) Iturraspe fundó varios pueblos y colonias de Santa Fe y Córdoba, favorecido por leyes y gobiernos provinciales y nacionales que alentaban las colonizaciones.

 

El 23 de junio de ese mismo año, Iturraspe pide formalmente la autorización al gobierno provincial para la fundación de un pueblo, obtenida del gobernador J. M. Cafferatta el 21 de diciembre de 1892.

Cuando Alcorta fue fundado, en el departamento Constitución ya se habían constituido Máximo Paz, fundado por este propietario en 1890, y Peyrano, creado en 1891 por Manuel Peyrano

Para el momento en que se funda nuestra localidad, existían en la región extensos latifundios: campo “Laplacette”, situado entre los distritos Alcorta, Máximo Paz, Juncal y Pearson, con una extensión superior a las tres mil ha.; "La Eloisa", de tres mil ha.; "La Adela" que se extendía desde la salida de Alcorta hasta la zona de Chabás, con una superficie superior a las 20 mil ha., propiedad de la condesa Adelina Pombo de Botto, arrendadas por la empresa subarrendadora Genoud, Benvenuto, Martelli y Cía.; "La Sepultura", de más de tres mil ha., arrendada por los hermanos Camilo Cucco y Juan Cucco, que subarren¬daban parcelas a los agricultores; campos "Colaso", de los herederos de Candida Camino Colaso; campos "Madariaga" con una extensión superior a las siete mil ha.; "Las Gándaras" de sobre 30 mil ha.; La Baguala. (4) 

Antes de la fundación de las localidades del sur de Santa Fe, se había instalado en el límite con la provincia de Buenos Aires un destacamento policial atendido por tres agentes. Desde 1890, Juan Ford ocupa allí el puesto de Teniente Alcalde de la Guardia Nacional. 

En la medida en que la región se fue poblando, la necesidad de organización se fue profundizando, y desde el gobierno provincial comenzaron las acciones para conseguir este fin.

Así, el 18 de junio de 1892, el gobernador Cafferata firma el decreto comprendiendo en la jurisdicción del comisario de Policía de los Puestos de Medina a la colonia y estación Alcorta.

(4) Los nombres y extensiones de las estancias varían en las distintas fuentes.

 

El 19 de septiembre de 1892, Emilio Villafañe es nombrado Juez de Paz y Comisario ad honorem del Pueblo y Estación Alcorta, con jurisdicción en las colonias Coronel Freyre y Distrito India Muerta; y el 8 de noviembre de 1893, Don Doroteo Fernández asume como Juez de Paz de la estación Alcorta.

Desde 1894, año en que se crea la Comisión de Fomento de Máximo Paz, Alcorta depende administrativamente de ella.

En marzo de 1895 el jefe político del departamento Constitución, accediendo a lo solicitado por vecinos de nuestra localidad, solicitó al gobierno provincial la creación de la Comisión de Fomento de Alcorta. El 9 de abril de 1895 el gobierno santafesino accede a este pedido y designa para integrarla a Fernando Grotkofsky, Pedro Urbano Pujol y José Olaeta, quienes se reúnen por primera vez en el local del Juzgado de Paz.

En los años siguientes, comienzan a formarse las instituciones más importantes de la localidad: la parroquia Santiago Apóstol, La escuela fiscal n° 180, el Registro del Estado Civil, las asociaciones de inmigrantes…

Poco a poco, Alcorta se transformaba: de un pequeño caserío rodeando la estación ferroviaria, en una localidad pujante, con enormes perspectivas de crecimiento. Sus tierras de incalculable fertilidad, la permanente llegada de inmigrantes, la fuerza emprendedora de sus habitantes, hicieron que Alcorta, que para 1895 contaba con 597 habitantes, creciera a una velocidad inesperada: en menos de veinte años su población era de 3991 habitantes, convirtiéndose en uno de los más importantes distritos del departamento.

Hoy Alcorta tiene muchas historias para contar. Historias que fueron contadas desde siempre, historias viejas, historias nuevas, historias cortas, historias largas, historias que brillan en la oscuridad, historias que mejor olvidar… Pero no hay una sola historia que no merezca ser contada..!

Y nos gustaría contar tantas historias como podamos, contar todas esas historias que hicieron los que estuvieron antes que nosotros, esas historias de esfuerzos, trabajo, logros o fracasos, no importa, pero que están en el aire, que se respiran, que están en nuestra sangre y hasta en nuestros huesos, que están grabadas a fuego en la geografía de nuestro lugar.

Pensemos en todos aquellos que llegaron desde otros lugares, cruzando océanos o alambrados, pero que se quedaron porque vieron que por acá estaba todo por construir… Pensemos en aquellos, que unos años después, quisieron agruparse para seguir construyendo, porque querían educar a sus hijos, tener una vida mejor, que respetaran sus derechos, y tantas cosas más… Pensemos también en nuestros padres, que siguieron trabajando para que todo lo construido perdure.

Historias para contar, historias de ayer, historias de hoy, historias para mantener viva nuestra memoria, historias para recordar siempre…